Viviendo el valor
- Mario Junior Huamani Alvarez
- 1 dic 2021
- 3 min de lectura
Actualizado: 1 dic 2021
El valor del respeto se ejerce cuando mostramos aprecio y cuidado por el valor de algo o de alguien.

Bienvenido a nuestro segundo post de este blog sobre el Respeto!
Un Cógido Universal
“El respeto puede estar dirigido hacia las otras personas, hacia nosotros mismos y también hacia el entorno natural, incluyendo las plantas y los animales que lo integran. Nos ayuda a conservar intacto aquello que más apreciamos en la vida y nos enseña a reconocer aquello que más aprecian los demás”
Es primordial recordar que, al solicitar algo, importa tanto lo que pedimos como la forma en que lo hacemos. Llamamos “cortesía” a la manera atenta en que se solicita un servicio o un objeto; es un elemento que transforma cada detalle de la vida. Mire la diferencia que hay entre “¡Quítese de aquí!” y “¿Podría dejarme pasar, por favor?”. ¿Cuál de las dos formas le gustaría que utilizaran con usted? Lo que resulta claro es que para esperar un trato correcto, usted debe brindarlo a los demás. Sin embargo, la cortesía es únicamente la superficie de una actitud más profunda. Respetar a los otros consiste en reconocer su importancia como personas que comparten la vida con nosotros. La lista incluye a los miembros de nuestra familia, maestros, amigos, vecinos, compañeros de trabajo y todas las personas que se cruzan en nuestro camino. Todos ellos son nuestros iguales.
Para la vida diaria
Siga las reglas de su grupo o comunidad, tales como guardar silencio en determinadas circunstancias o respetar las áreas y servicios creados para las personas discapacitadas.
No acepte ninguna actitud ofensiva o humillante; nadie debe hablarle a gritos o con groserías.
Las leyes están hechas para respetarse. Hágalo siempre y recomiéndelo a los demás.
Aprenda a ser amable y afectuoso con su entorno; no arroje basura en la calle, tenga consideración con los adultos mayores, las plantas y las mascotas. Edifique, poco a poco, el mundo donde quiere vivir.
Aprendiendo a escuchar
Miremos con respeto a todas las personas que se cruzan en nuestro camino, detengámonos un momento, saludemos, miremos a los ojos y deseemos un buen día, o simplemente demos las gracias con sinceridad.
Tomemos la decisión de aprender
El que cree que ya lo sabe todo, está estancado. El mundo cambia continuamente y nosotros con él y cada persona o situación que se presenta en la vida, es una valiosa oportunidad para aprender y crecer.
Coloquémonos en los zapatos del otro
Nadie hace cosas por fastidiar al otro, usted no conoce la situación que otros pueden estar viviendo. De vez en cuando es necesario que tratemos de pensar y sentir como lo está haciendo la otra persona; es decir, desde nuestro punto de vista. Extender nuestra comprensión hacia los demás implica volverse más compasivo.
No seamos intransigentes
Que alguien tenga un defecto o que diga o haga cosas improcedentes, no lo condena como persona, siempre podemos recapacitar o cambiar nuestra actitud o comportamiento. Por lo tanto, no rechacemos, discriminemos o maltratemos a otros porque no hacen lo que deseamos o esperamos, tengamos más paciencia y comprensión.
Nadie es más ni menos que nosotros
Todos somos diferentes en lo personal. Cada persona llega a este mundo con limitaciones y condiciones distintas para superar, resolver y de las cuales aprender, en eso radica todo. Aceptemos a los demás con sus defectos y cualidades, sin juzgarlos con ligereza.
Enseñemos a los niños con el ejemplo
Recuerde que es durante la primera infancia cuando se incorporan los valores esenciales. Cuando los niños y niñas crecen y se desarrollan en un entorno familiar de respeto hacia los demás y hacia sí mismos, tendrán una base fuerte para establecer en sus vidas relaciones llenas de respeto.
Ahora es momento, para que lo pongas en práctica. ¡Tú puedes!

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